• Creo en un Arte que sea capaz de cambiar los corazones de la gente. Que les alegre, que les de fuerza, un arte que les haga sentirse vivos.

    Estoy cansado de la Magia que es toda igual. Mismas bromas, mismos juegos, mismos magos, mismo estilo. Mismo todo. Creo en una Magia que aunque no pierda el elemento de asombro e imposibilidad, esté fundamentada en que el mago comunique al público algo más. ¿Qué tiene que decir esa Magia de ti? ¿Quién eres tú cuando no haces Magia? ¿Cómo ves el mundo? ¿Qué historia me quieres contar?

    Creo por encima de todo que hay dos tipos de Magia. La Magia donde el mago habla de lo que ocurre y la Magia donde el mago crea un mundo de fantasía mientras realiza el juego de Magia. Esta última para mi es la verdadera Magia, la que siento como mía, esa es la Magia que cuando yo vi por primera vez, fue la que me impulsó a querer transformarme en mago. Elimina la noción de “truco” de la mente del espectador, pero también de “juego” y es que lo que ocurre allí no es un juego de magia, sino que lo que tienen en frente empieza a ser apreciado por ellos mismos como verdadero Arte. Arte que utiliza el asombro para crear una emoción en el fondo del corazón del espectador. Arte donde la noción de secreto o truco se ve eclipsada por un conjunto de elementos (movimientos, música, palabras, personalidad, mensaje, metáfora) que hace que el espectador decida sumergirse y unirse al mago en un viaje por sentir la Magia.

    Un viaje que empieza en su corazón. Un viaje que durará para siempre.

    Esa es la Magia del Arte.

    Miquel Roman, 9 Marzo 2016