Los Únicos

“Los únicos lo son sin querer serlo”

El otro día me preguntaron que qué ocurría cuando un vídeo o una creación mía no obtenía la difusión que esperaba, cuando no obtenía el éxito esperado. Mi respuesta fue que no tengo expectativa de éxito. Ni de resultado. Y que mi trabajo termina cuando el vídeo se ha publicado.

Una vez publicado, no pienso en ello, no hablo de ello. He terminado.

Mi misión como artista finaliza entonces. Y todo lo que resta desde ese momento, igual que al terminar un juego de magia o una actuación. Todo, lo que viene, ya no me pertenece a mi, sino al público.

Entre tú y yo. No sé si me creyeron cuando lo dije. Y es que vivimos en un mundo donde hacer las cosas para conseguir algo, es la regla general. Donde cuando alguien proclama la grandeza de lo que es crear Arte a cambio de nada, se convierte en raro. O bien creen que es una estrategia de marketing.

Nada de lo que hago está basado en obtener. En conseguir. Sino en crear. En dar. En darte a ti.

Porque sí, mi canal va de mi, pero en realidad, no te engañes, no va sobre mi. No va sobre mi. Va sobre ti. Y aunque mi misión termina una vez subo el vídeo, el resto lo debes hacer tú.

Pero la única manera de que ése mensaje pueda llegar a causar eso, es que no vaya con esa intención.

Y es que como diría Alan Moore, el mensaje que manda el arte debe ser puro. Sin lujuria, sin ambición, sin anhelo de éxito. Un salto al vació cargado de pureza. Pero no sólo sucede en el arte, también en una carrera, también en una relación.

Abandona la idea de éxito antes de empezar cualquier proyecto. Ríndete a él, porque en realidad no existe.

Que las cartas bailen en tus manos mientras ves mis videos. O que al terminar de escucharme suspires un “lo ha vuelto a hacer”. Tanto si sucede como si no no cambiará nada.

Porque yo por entonces ya estaré pensando en lo siguiente que voy a darte.

Porque nada de lo que le dijesen a Dalí iba a impedir que pintase la Persistencia de la Memoria. Porque no había anhelo de éxito en escribir el Quijote. Porque Gaudí no esperaba recompensa al idear una catedral que hoy en día y tras su muerte sigue en construcción. Porque el único anhelo que debe moverte es decir quién eres.

Y porque (y grábate esta frase para siempre)

“Los únicos, lo son sin querer serlo.”

Inspiración: Liberty Mario, Alan Moore, Greg O’Gallagher.

El Compromiso con un Lifestyle Congruente

Uno de mis grandes secretos es tener un Lifestyle congruente con mi identidad y con mis creencias.

Desde pequeños nos han programado para entender ciertos parámetros de la vida de una manera preestablecida: relaciones humanas y de pareja, el trabajo, los hábitos alimenticios, entre otros. Para crackear el sistema necesitas olvidar gran parte de lo aprendido en estos puntos. Y una vez construyas una identidad alternativa a lo aprendido crear un compromiso en ella a prueba de balas, será algo necesario.

Mucha de la gente que conozco cuando ve mi estilo de vida lo admiran, les gusta lo que ven. Algunos intentan incluso probarlo un tiempo imitando algunos parámetros de mi vida. Sin embargo, el elemento clave que me permite mantener ese estilo de vida y creencias no es una actividad en concreto, sino el conjunto de actividades que crean el día completo, transformando todo lo que hago y quien soy en un Lifestyle que me define y sobre todo, un Lifestyle congruente a mi visión del mundo y de los anteriores parámetros.

La programación social que te impusieron, volverá en los momentos difíciles. Y aquello que te dijeron de lo que era un trabajo o una relación, te golpeará en los momentos de máxima dificultad. Un estilo de vida congruente y a prueba de balas, aguanta esos momentos. Y ése y no otro es lo que te hace diferente al resto. Tener ese compromiso no negociable apegado a una identidad fuerte que define quien eres realmente. Un compromiso inmutable.

Es difícil de explicar con palabras, pero la gente ve sólo la punta del iceberg. Eso es sólo un resultado, algo concreto, una acción. El fundamento y el secreto, es lo que no se ve.

Y es precisamente eso oculto, lo que produce el resultado. Día tras día.

Sólo tú

SÓLO TÚ (Oda al recuerdo)

Sólo tú me conoces
sólo tú olvidas mis errores.
Solo tú permaneces
cuando no me reconoces.

Sólo tú invades recuerdos,
dibujando vaivenes.
Sólo el condicional sale ahora de tu boca.
Cuando ya no me tienes.
Cuando el “Y si”, ya no toca.

Solo tu escena de ahora
Es cena bajo la luna
Lugar de pasado
Complicidad que se esfuma.

Sólo tu. Solo conmigo
Sólo contigo.

Cuando horas eran segundos,
Tal para cual.
Noches buscándonos,
Noches siendo uno.

Ciego que apunta y atina
Sordo que escucha y afina.
Presta ahora atención.

Porque tus gritos ahora
Suenan a eco en olvido
Suenan a contradiccion en tu vida,
A silencio de amor no dolido
Sino a amor pasado (amor olvidado).

Solos tu y yo.
Solos por separado.

Porque el silencio es hoy mi palabra.

Y aunque vacía para muchos,
Para mi nunca lo fuiste.
Y aunque contradictoria para todos,
Para mi nunca lo fuiste.
Y aunque viva sólo hoy,
¿de verdad te fuiste?

¿O fui yo quien lo hizo?

“Porque dama de diamantes que yaces dormida en cama de vidrio,

Admira ahora tu obra. Escapa sin mapa del laberinto que te rodea.
Y cuando salgas y andes a caballo mil y una llanuras, no levantes jamás la cabeza
Porque será el asombro el que te invada, cuando te des cuenta de que en realidad,
sigues aún dentro de tu castillo.
Durmiendo.

Atrapada en un sueño roto.
Sueño inacabado construído de apariencia.
Sueño del que nunca despertaste.

Sola tu.
Y sin ti al mismo tiempo.”

Miquel Roman
Febrero 2016

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